*La historia del recinto religioso se remonta al año 1558 y a la distancia sigue siendo un emblema de monumentos del barroco que permanecen en Tlaxcala
Diego Mena
Tepeyanco, Tlax.- Las imágenes de San Diego de Alcalá y San Pascual Bailón sobresalen en la parte alta de la fachada recubierta con ladrillo y azulejo, mientras que en la parte baja se observa la figura de la Inmaculada Concepción y San José.
El arco de entrada de la Parroquia de San Francisco de Asís lleva por remate una representación del propio San Francisco de Asís, y encima un relieve con el escudo de armas pontificias. Una fachada orgullo de Tepeyanco.
Desde el siglo XVI, tiene en su zócalo una pieza arquitectónica que es emblema de los varios monumentos del barroco que permanecen en Tlaxcala y que dan fe sobre la diversidad histórica y cultural que reside en la entidad.
Adornada con ornamentales almendras que dirigen a un arco que da la bienvenida a todo aquel que recorre su gran andador, situado desde sus accesos poligonales hasta la entrada al recinto religioso, donde se rinde culto desde el año 1558.
La iglesia guarda una historia y una bella arquitectura que a ojo de los turistas y visitantes reluce por su particular estilo. Con la llegada del obispo Juan de Palafox en 1643, San Francisco Tepeyanco fue uno de los templos en convertirse en parroquia secular.
Los colores inexpresivos del templo dejan a la imaginación de todas las personas sobre su larga historia y también del arduo trabajo que el clero ha realizado para honrar a San Diego de Alcalá, San Pascual Bailón, San José y a su santo patrono, San Francisco de Asís.
Las imágenes, colocadas para ser veneradas por todos los fieles conducen hasta el retablo de la Parroquia, donde dorados colores iluminan y acompañan al párroco que oficia misa.
El atrio por sí solo es un ambiente lleno de fraternidad y unidad, asemeja a un zócalo con identidad propia que viste el alrededor del edificio religioso, árboles y diferentes plantas que recorre una brisa fría.




